El valor venal es el importe en dinero que obtendría el propietario de un bien usado en caso de compraventa. Se encuentra regulado por el Código Civil.
En esencia, es el valor de mercado, es decir, el precio que estaría dispuesto a pagar un comprador, teniendo en cuenta el estado y lugar en que se encuentre dicho bien.
Sin embargo, según el tipo de bien se realizan diferentes valoraciones. Por ejemplo, en los contratos de seguros, el valor venal es el valor de venta que tenía el objeto siniestrado en el momento previo a que tuviera lugar el accidente. Es importante, ya que sirve de base para el cálculo de la indemnización.
El valor venal es determinado por diferentes factores, en general:
Más allá de esto, se tienen en cuenta parámetros específicos de acuerdo al tipo de bien o la situación en que se encuentra. Por ejemplo:
Como estamos viendo, el cálculo del valor venal es importante, ya que se toma como base para determinar la cuantía de la indemnización al asegurado en el caso de un siniestro, sobre todo en supuestos de accidentes de circulación.
Para los vehículos implicados en estos accidentes de tráfico, el valor venal es un concepto muy utilizado en la práctica.
El cálculo se realiza en función de:
Cada año, la Agencia Tributaria publica una tabla de valores medios de venta aplicables para el cálculo de determinados impuestos. Estas tablas se toman como base para el cálculo del valor venal.
En general, las compañías de seguros estiman el valor venal en un porcentaje del valor publicado por el Boletín Oficial del Estado. Hasta un año de antigüedad se toma el 100% de ese valor, mientras que el valor más bajo, en el caso de un vehículo de más de 12 años de antigüedad, puede alcanzar el 10%.
Como estamos viendo, el valor venal es un elemento central a tener en cuenta cuando se debe calcular la indemnización de un bien siniestrado, en particular para los vehículos de motor.
El importe de la indemnización se calcula en base al importe económico que tenga su reparación, dado que la misma restablece al vehículo el estado que tenía antes del siniestro.
Sin embargo, junto con el objetivo de lograr que el perjudicado vea reparado el daño sufrido, debe tenerse en cuenta la prohibición del enriquecimiento ilícito. En el caso que nos ocupa, el mismo puede surgir si, a raíz de la reparación a realizar, deben incorporarse piezas nuevas que elevarían el valor de mercado.
En este sentido, se deben tener en cuenta los diferentes términos en base a los cuales se calcula la indemnización.
El cálculo del valor venal, según estamos analizando, está en relación con diferentes factores. Y una de las variables más importantes a considerar, sería la antigüedad del vehículo.
Se considera para calcular dicha antigüedad la fecha de la primera matriculación en España. Este criterio se aplica en el caso de vehículos importados matriculados en su país de origen.
Sin embargo, algunas compañías de seguros toman como fecha la de fabricación. Entre la fecha de fabricación y la de matriculación pueden pasar meses o años.
Una vez adquirido un bien, se supone que sufre un deterioro por el uso y su precio se va amortizando a lo largo de los años. Por este motivo, en la mayoría de los casos el valor venal es claramente inferior al valor de compra o de origen.
Sin embargo, dependiendo del bien, el valor puede ir incrementándose a lo largo del tiempo. Ocurre esto en el caso de obras de arte o bienes que se revalorizan con el tiempo como objetos de colección, antigüedades, vinos, entre otros.